Queremos responder a la llamada del Espíritu Santo y de los pastores de la Iglesia para fundar también en los países antiguamente cristianos para estar al servicio de la Nueva Evangelización en ellos, así como en las jóvenes Iglesias, porque “La vocación universal a la santidad está estrechamente unida a la vocación universal a la misión. (San Juan Pablo II, Redemptoris missio, n. 90).